En 1980 se editó en Italia el libro Il Caos que reúne las notas que Pier Paolo Pasolini editó en el diario "Tempo". En 1968 le ofrecieron la columna, donde habían escrito Curzio Malaparte y Salvatore Quasimodo, entre otros.
Este diario, que podría considerarse de centro, para algunos supone un cambio en sus concepciones –o decepciones- ideológicas. Según su estilo, la redacción del diario acepta cartas de lectores y Pasolini se expone a la polémica directa.
De entrada un lector le reprochará haberse pasado de "Vie Nuove" –semanario del Partido Comunista – a "Tempo", y no hay mejor ejemplo para eso que sus recientes críticas al estalinismo a propósito de la invasión soviética a Checoslovaquia y la consecutiva masacre por el reclamo democrático en la cual Ian Palach se inmoló para llamar la atención mundial. Estos sucesos tienen su analogía con lo ocurrido anteriormente en Hungría y Polonia, suscitados por la gran crisis política e ideológica que comienza en 1956, con el informe Kruschev en el XX Congreso del Partido Comunista.
Al reconocerse los crímenes de Stalin se plantea una renovación resistida, en su mayor parte, por el mundo comunista.
Por eso Pasolini no vacila en leer como de corte netamente fascista las consignas de Fidel Castro –"actuar antes que pensar"- que exaltan la invasión, o mostrar sus reservas ante el militarismo que traslada las guerras coloniales de "liberación" –caso Vietnam, que no fue sino la expansión comunista del Norte hacia el Sur, siguiendo el libreto de Corea del Norte- a toda Latinoamérica, de modo particularmente suicida y fuera de contexto.
