23/11/08

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Yukio Mishima



Mishima, la muerte
y
su aproximación
a la Tierra Feliz
Liliana García Daris
Universidad del Salvador Buenos Aires
Dankook University (República de Corea)


Introducción

No es fácil entender a Mishima, hombre de personalidad multifacética lo cual se advierte en su obra que consta de más de 40 novelas, 18 obras de teatro sumado a sus múltiples cuentos y ensayos. Fue nominado tres veces para el premio Nóbel de Literatura sin lograrlo, aunque su genialidad es indudable. Se ha tratado de encasillarlo bajo diferentes definiciones y tal vez a un genio de tal dimensión supera la limitación de cualquier encuadramiento.

El ilustre autor japonés Kimitake Hiraoka, dijo: "Quiero hacer de mi vida un poema". Tal vez estas palabras nos conduzcan a una comprensión más afinada de su verdadera esencia. Cambió su nombre por el de Yukio Mishima. Comentando El silencio de un hombre, la versión francesa de Samurai, interpretada por Alain Delon, Mishima toma conciencia de la falta de comprensión de los occidentales cuando dice "no sin cierto fastidio" que si los japoneses piensan "ilusoriamente" que son conocidos en Europa y los Estados Unidos, solo lo son por la imagen del samurai.1



Comprender la mentalidad de un literato que está en las antípodas de nuestra cultura no es tarea menor. Se pueden utilizar las mismas palabras aunque tal vez ellas puedan ser entendidas de forma diferente. Coincido con la idea de Grinder y Bandler cuando afirman que "el lenguaje es el conocimiento acumulado de un grupo de gente."2 En el mismo texto también se sostiene que se debe adecuar, referir y relativizar las palabras al modelo del mundo de la persona con la que se habla3, en este caso debemos tener en cuenta que tanto el lenguaje como la cultura japonesa tienen característica totalmente diferentes de las occidentales, no es lo mismo el denotado de un ideograma que el de una palabra de un sistema alfabético.

En Las puertas del conocimiento Aldous Huxley dice que cuando se aprende un lenguaje, también se hereda de las personas que nos han precedido. La sensación que tienen los dos grandes de la literatura japonesa Kawabata y Mishima es que en verdad ella no es totalmente entendida. Mishima sugiere que los norteamericanos en todo caso puedan tener más compresión que los europeos que carecen de flexibilidad de espíritu necesaria para una mejor captación4.

Asimismo narra que en ocasión de estar en el Reino Unido, una dama de la nobleza le pregunta sobre cómo se utiliza esa arma, la espada, en combate, Mishima le mostró desenvainándola el gesto de usarla en un golpe oblicuo, ante dicha demostración, resultó que la señora casi se desmaya. Con lo cual sacó en conclusión que lo que impresiona a los occidentales es la espada no la literatura.5

En su correspondencia con Kawabata, Mishima se muestra preocupado por las traducciones donde le comenta su falta de seguridad en la traducción de Confesiones de una Máscara realizada por un tal Weatherby en base a que le manifiestan que es un "poco flojo."6

Según su experiencia en Brasil, donde la colectividad japonesa es muy importante tanto numérica como culturalmente, señala que sus habitantes no son complicados e "inclusive los residentes japoneses son atentos y agradables" a lo que agrega que no se los puede comparar con los que están en Hawaii o en la costa oeste de los Estado Unidos, los primeros son más cultos a pesar que los últimos (los residentes en Estado Unidos) ya tienen dos generaciones en dicho país. En este sentido podemos inferir que el idioma y el entorno producen un cambio en los japoneses cuando se afincan en otros lugares.

Siguiendo en la óptica del idioma y su resonancia hace una reflexión acerca de la pronunciación de los japoneses en ambos países considerando que en Brasil la sonoridad del idioma es similar especialmente en lo que se refiere a las vocales a las de la lengua japonesa. En cuanto a los emigrados en el país del norte y sus niños analiza, "...dicen por ejemplo: 'Let's go' o 'Hey, Hey', 'come on ahead' Esos giros de anglosajones corpulentos que no les sienta un modo alguno, son de una fealdad estremecedora, pero nada de esto pasa por el idioma portugués, que se adecua mejor a los japoneses"7 En estas líneas el sentido estético igualmente lo incluye al lenguaje.

Kawabata estaba interesado en difundir la literatura japonesa aunque estimaba que a 'los ojos de los extranjeros pasa a ser solo una curiosidad. Consideró un riesgo que la obra a la que se refiere, Nube de Pájaros Blancos, sea considerada una muestra característica de la literatura Japonesa añadiendo que muchos de los críticos consideran a Yashiro Sachiko una mujer.8

Mishima en relación a su obra, algunas de ellas editadas en el extranjero, dijo: "Siempre he tenido la impresión que los occidentales se limitaban a acariciarme la cabeza como se hace con los niños, pensando con cierto estupor 'Pero mira! ¡Para pertenecer a un pueblo oriental tan remoto escribe cosas bastante interesantes! Jamás he tenido la impresión de haberlos conquistado realmente."9

Y es verdad, hasta que punto un occidental no adentrado en lo profundo de la cultura japonesa puede comprender lo intrincado de su pensamiento a través de la literatura?. Sin embargo grandes pensadores de occidente entre ellos Marguerite Yourcenar, en Mishima o la visión del vacío; Henry Miller, en Reflexiones sobre la muerte de Mishima, así también como Julius Evola, Pierre Pascal, Alberto Moravia y Truman Capote se han interesado en su obra y su vida; de igual forma autores del teatro, como Francisco Nieva o Fernando Arrabal fueron seducido por el autor japonés.

Dramaturgo, compositor de música, poeta, maestro de kendo, personificó papeles diferentes: el de gangster en Karakkaze Yaro, el de mujer en Madame de Sade, el de samurai medieval interpretando a uno de sus ascendientes, o como un joven teniente que interviene en una insurrección y ante su fracaso comete seppuku. Junto a Akihiro Maruyama canta en numerosos escenarios, además actuó en papeles femeninos del teatro tradicional japonés e hizo lo propio en sus películas.

Mishima y la belleza

Fue realmente un esteta en toda la dimensión de la palabra. De gran elegancia y refinamiento en sus modales añoraba la época cuando el Japón era fiel a sus mitos fundacionales, a la época de los samuráis a los cuales deseaba emular. En la traducción al Hagakure Mishima recalca la recomendación hecha por Tsunetomo a la que él creía que no se le daba la importancia que se debía, esta consistía en que los samuráis debían llevar consigo "un poco de colorete" para disimular la palidez que sobrevenía a sus festines. También en el caso de realizar el suicidio ritual con anterioridad se debía maquillar las mejillas y los labios para mostrar una apariencia sana y fresca especialmente a la hora de la muerte.10

De una figura esmirriada logró que su cuerpo fuese digno de un fisiculturista solo para cometer seppuku. La idea de la belleza fue una constante en su vida. A pesar de que se lo llamó el último samurai era tímido lo cual escondía en una aparente demostración de extravagancia. Actitudes desconcertantes jalonan su vida. Mishima vivía en las afueras de la ciudad con su mujer y sus dos hijos en una casa grande, aislada, sin embargo nada de lo que se veía mostraba la estética japonesa. El jardín de entrada, con un sesgo occidental, tenía un zodiaco de mármol, en cuyo centro se levantaba una estatua de Orfeo. En el primer piso estaba decorado estilo siglo XVIII, francés, un aspecto occidental influenciaba el segundo piso de la casa, donde había aire acondicionado, teléfono último modelo y grabadoras. Michel Random.11 lo visitó en 1968 y le preguntó por qué en esa casa no había nada de estilo japonés. Mishima respondió, "Aquí, solo lo invisible es japonés." En una entrevista que Random le hace interesándose por su pensamiento político, se puede apreciar la casa y el Orfeo que describe Randon.12

Sus apreciaciones no eran constantes y su actitudes muchas veces contradictorias, un ejemplo lo hallamos en una carta dirigida a Kawabata en que le relata una circunstancia en que se le hace un despedida a un conocido (Ooka) en que había escrito con ideogramas en el libro de oro los siguientes versos.

"Shosei, Por qué resides en la tierra de los dioses?
Tú, que vas recorrer América
en la carroza de lo bárbaros,
!ojala puedas japonizar pacíficamente a Nueva York"
Para agregar:

"[...] me lo reprocharon en estos términos "Lo que dijiste, ¿no es un poco fascista."

Ante esta situación es de tener en cuenta lo que afirman los mitos fundacionales y la comprensión que Mishima hace de ellos. Según el mito el descendiente de la diosa Amaterasu, su nieto Niniji, recibe de ella los tres símbolos imperiales, la espada, la joya y el espejo que le conferían el poder sobre "sobre la fecunda llanura de los juncos", Japón. Le ordena:

"¡Vástago soberano, te la confío!, ¡Ve y gobiérnala! ¡Vete! ¡Que prospere el divino linaje, y como los cielos y la tierra, que no tenga fin."

Niniji acepta el mandato celestial y se establece en Yamato con la misión de hacer que esa región sea el 'centro del mundo y la gloria del universo', los kamis colaboran juntamente con la diosa Amaterasu para que consolide en la tierra su poder imperial,"hasta que llegue a los seis puntos cardinales y logre cubrir al universo bajo un solo techo"13 Este legado ha impregnado la cultura japonesa. Mishima conocía las opiniones que tienen los occidentales sobre el samurai, para ellos 'es la figura de un noble salvaje', ante lo cual expresa que 'debemos sentirnos orgullosos de ser unos salvajes', ya que destaca la distancia y la vez reconoce la superioridad del pueblo descendiente de Amaterasu. Es irónico ante la afirmación de los occidentales, ella es solo un motivo de orgullo para el japonés.

Retomando el tema de la belleza, Mishima en su diario escribió, que todo lo que deseaba era la belleza. Anheló hacerse fuerte y con la apariencia de un adonis solo para que su cuerpo se viese esplendoroso a la hora sus muerte. La belleza para él podía realizarse en la acción. Su exaltación de la belleza llegó al punto de no querer envejecer, consideraba esa etapa de la vida poco estética. Pero su amor por la hermosura no estaba relacionado solamente con lo personal, se expandía a todos los ámbitos.

Etiqueta y acción, y más belleza

Refinamiento, elegancia y cortesía eran cualidades muy estimadas por Mishima. En su libro Lecciones espirituales para jóvenes samurais afirma 'las buenas maneras no presuponen la obediencia a la voluntad ajena. Si bien para un hombre la etiqueta es una premisa esencial, a la cual debe someterse íntegramente, en nuestros días se ha difundido la extraña creencia de que una actitud sincera y espontánea puede llegar más directamente al espíritu del que escucha.14 Para él la franqueza era un estilo que no implicaba refinamiento. Luego agrega "es precisamente para dar cierto orden a las relaciones por lo que existe la etiqueta que es para mantener la dignidad del hombre, y solo dejando traslucir a través de la etiqueta la naturaleza, la inmediata espontaneidad de la naturaleza humana, es como se aumenta el propio poder sobre el prójimo."15

La etiqueta, su generosidad y el respeto a su maestro se pone en evidencia en la forma y estilo con se dirige a él. En cierta ocasión Kawabata le había solicitado una carta de recomendación para que en Estocolmo su candidatura auspiciada por destacados escritores tuviera más fuerza a lo cual Mishima respondió con beneplácito. He aquí algunos párrafos de esa correspondencia.

Le escribe Kawabata:

"Lamento insistirle tanto en la cuestión del Premio Nóbel, pero si me limito a enviar un simple telegrama, corro el riesgo de parecer demasiado superficial (incluso si no tuviera ninguna posibilidad). ¿Aceptaría escribir una carta recomendando mi candidatura (algunas líneas muy simple serán suficiente)."16

A lo cual Mishima le responde:

"En cuanto al Premio Nóbel, me pregunto si una carta de alguien como yo no resulta perjudicial, aunque alentado por su confianza, voy a esbozar algunas líneas que adjunto a esta carta."17

Esta es una faceta casi desconocida de Mishima. Mi intención al transcribir las epístolas cruzadas entre estos dos genios es demostrar la humildad y mutuo respeto que se advierte en ambos. Especialmente notorio es el caso de Mishima que en numerosas circunstancias su conducta y dichos lo muestran como soberbio, y el primer admirador de sí mismo. Juntamente a la noción de etiqueta el lenguaje debe tener un papel preponderante. Dice el autor:

"El lenguaje en todos sus matices, es el eje de la etiqueta y si imaginamos que la etiqueta es una puerta, un lenguaje apropiado y cuidadosamente adaptado al interlocutor asume las funciones del aceite con lo que se untan los goznes. Lamentablemente en los tiempos modernos éstos chirrían demasiado pues ya nadie se preocupa de suavizarlos."18

En la misma línea sobre el tema se refiere al kendo, el arte marcial mas estimado por Mishima, nos indica:

"Es cierto que el kendo comienza y termina con una reverencia, pero después de la primera inclinación el único objetivo de cada contendiente es golpear al adversario. "Este es el símbolo egregio de la realidad del universo viril."19

Los samurais se entrenaban en los monasterios budistas para tener un control de la mente lo que implicaba meditar sobre la impermanencia del cuerpo físico y su desgaste hasta arribar a la vejez, la decadencia y por último la muerte. El budismo tiene como una de sus premisas esenciales la momentaneidad (anicca) y la ley de causalidad, si esto lo sumamos a la contemplación en la muerte se logra el desapego hasta de la propia vida. Para Mishima como samurai que pretendía ser, la muerte era su apreciada obsesión.

La cuestión estriba en qué medida está establecida la relación entre el Zen con los guerreros. Winston King intenta dilucidar la influencia que ha tenido el budismo Zen en referencia a los guerreros de la época medieval y el Japón moderno.

En la introducción cita a Suzuki:

"It may be considered strange that Zen has in any way been affiliated with the spirit of the military classes of Japan. Whatever form of Buddhism takes in the various countries where it flourishes, it is a religion of compassion, and in its varied history where it has never been found engaged in warlike activities. How is it, then, that Zen has come to activate the fighting of the Japanese warrior?."20

Por su parte, Thomas Cleary en su introducción al Libro de los Cinco Anillos (Go rin no sho), dice que "Desde que los samuráis tomaron el poder, siglos antes que Musashi naciera, los budistas habían estado intentando civilizar y educar a los guerreros. Esto no significa que la casta samuray en general lograra ser imbuida de la iluminación budista, o ni siquiera del espíritu budista."21 Si buen no se puede desconocer la relación entre los samuráis y el Zen, no deja de permanecer en un foco de sombra como se interacciona la idea de ahimsa y guerra. El texto Los Cinco Anillos reiteradamente se refiere a la muerte, por ejemplo en casos de infortunio "se debe tener presente la muerte en los pensamientos" y se debe enseñar al discípulo diciéndole que si no mantiene la idea de la muerte constantemente será susceptible de caer en situaciones peligrosas'. En otro párrafo afirma que se debe tener constantemente la muerte en el pensamiento. 22

A pesar de las dudas que se presentan en la relación entre las artes marciales y el Zen en el capítulo del Manuscrito del Vacío Mushashi afirma:

"Por supuesto el vacío no existe. Se conoce de la no existencia cuando se sabe que la existencia es vacío."
Más adelante agrega:

"sin ninguna confusión del espíritu, sin relajarse en ningún momento, puliendo la mente y la atención. Afilando el ojo que observa y el ojo que ve, uno llega al vacío real como el estado en el que no hay oscuridad y las nubes de la confusión han desaparecido."23

Expresado en palabras simples es la iluminación. Estas palabras de Musashi no necesariamente eran entendidas por todos lo guerreros. En el Zen es habitual recurrir a aparentes contradicciones para desestucturar la mente y lograr un estado supranacional. El guerrero aunque desconociese estos intrincados laberintos seguirá con honor su devenir individual, respondiendo al mandato de las artes marciales.

Podría ser el producto de su formación en las artes marciales o su propia compulsión lo que llevó a Mishima a diagramar su muerte con tanta anticipación. El encontraba en el seppuku la atracción del enigma y el acto final culminante del honor.

Mishima y su percepción de la Decadencia del Japón.

Desdeñaba la carencia de espíritu en el Japón de la posguerra, solo embriagado de prosperidad. En un libro que compila la correspondencia con Kawabata afirma:

"Hay en la evolución que se perfila en el Japón y en los japoneses, en particular en los intelectuales, una infinidad de cosas que me disgustan, y encuentro horrorosa la torpeza que reina incluso en el ambiente literario."24
Así como se expide fuertemente sobre los "bárbaros" exhibe su vestimenta que es típicamente norteamericana. En ocasión de estar expectante para ser nombrado Premio Nóbel, el cual lo recibió Kawabata, se vistió con jeans y zapatillas esperando ser entrevistado por los periodistas, al conocer el veredicto cambió esa ropa por un traje occidental para visitar y felicitar a su amigo.

Mishima, provocador y narcisista por excelencia se hace fotografiar sobre la nieve con un cuerpo escultural semidesnudo, lo cual es una provocación no digna de su condición, con joyas de su mujer y con una espada del siglo XVI heredada de sus antepasados. La espada, el espejo y la joya, son los tres atributos del shinto y de la institución imperial.

Su actitud era desafiante ya que solo los hombres de baja clase social y de oficios menores solían usar esa escueta vestimenta. El narcisismo para Mishima "consiste en una intuición de la belleza mediante un desdoblamiento que permite admirarse como objeto"25 y este sentido comprendo su estilo presuntuoso.

Fue batallador y la ausencia de un alto ideal en el mundo contemporáneo especialmente en país del sol naciente lo condujo a la formación de la Sociedad del Escudo (Tao no kai) constituida por solo 100 hombres que ejemplificaría lo aristocrático o la posición elitista de tiempos idos.

Mishima admira el arquetipo del samurai como la esencia misma de la dignidad ante la muerte y a la vez saber vivir con ella de la mano. Profundo conocedor de los textos de bélicos, en el prólogo que escribiera, mucho después de la guerra, a la edición del El Hagakure26, de Jocho Yamamoto, un ronin que vivió entre los siglos XVII y XVIII, Mishima reconoce al Hagakure como "el padre de su literatura" y de su acción.

En el Siglo XX añoraba el valor y el esplendor del samurai, la ancestral tradición estimuló su delirio como una grandiosa gesta que debía ser ensalzada e imitada.

Él no podría imaginarse nada más maravilloso que la muerte por una gran causa. Esencialmente japonés, trató de mantener vivo el mito del Emperador. Mishima afirmó que la vieja tradición espiritual había desaparecido y que el materialismo estaba instalado en Japón estimando que lo moderno era poco distinguido. El Hagakure que siempre tuvo presente comienza diciendo:
"He descubierto que la vía del samurai reside en la muerte. Durante una crisis, cuando existen tantas posibilidades de vida como de muerte, debemos escoger la muerte."27
Luego de unos párrafos afirma:
"Cuando un samurai está constantemente dispuesto a morir, ha alcanzado la maestría de la vía y puede dedicar, sin cesar, la vida entera al servicio de su señor."28

Junto a las enseñanzas de Yamamoto, existía otra tradición, reunida por Inatzo Nitobe en su obra El Bushido29 en la que se afirma:

"Mientras exista el seppuku, el Japón eterno vivirá".
El autor del Hagakure contemporáneo con el autor del Código coincide nostálgicamente en los "viejos buenos tiempos", cuando el samurai era un samurai."30

La muerte debía ser tenida como una seguridad. En el Código del Samurai otro texto de culto de los guerreros, en la introducción se advierte que un samurai siempre debe tener presente que un día ha de morir, 'pues la existencia es tan impermanente como el rocío del amanecer.31 La muerte es mostrada con un sutil sentido poético.

Debido a esta ley de impermanencia Daidoji Yusan aconseja vivir el hoy sin preocuparse en el mañana. Estimando que si no se mantiene la idea de la muerte el descuido y la insensatez pueden ocurrir exponiéndose al reproche publico. Esa sería la consecuencia de no mantener a la muerte en sus pensamientos.32

También pueden encontrarse enseñanzas de por qué ciertas veces es dificultoso distinguir entre lo justo y lo injusto y estima que la causa es la incapacidad de autocontrol, lo que no condice con la conducta de un auténtico samurai.33

La literatura citada sin duda fue el impulso hacia su meditado final. La Restauración Meiji, en 1868, significó la incorporación de Japón al mundo moderno y Mishima añoraba el pasado,34 no admitía la nueva situación. Era el ocaso del samurai y un ultraje a la dinastía imperial. Él descendía de una familia samurai de remoto estirpe, de un daimyo vinculado con el clan Tokugawa. Tal legado lo acepta como su responsabilidad. Pretendió que el espíritu samurai permanezca impoluto manteniendo la máxima pureza y autenticidad.

Mishima sostiene que el hombre es su acción. La acción es también la muerte y el Bushido implica seguir el sendero de la muerte. Jamás es un deshonor la muerte y nunca es vana o inútil, por insignificante que parezca. El espíritu del samurai se adentra en el misterio de la muerte. La muerte y el mito del Japón eterno le imponían el camino de la acción. Dice Mishima:

"La acción posee una lógica peculiar. Cuando una acción ha comenzado, su lógica procede implacable hasta el final."35

En concordancia con esta aseveración y en referencia a la espada expresa:

"La espada japonesa una vez extraída de la vaina, inicia un movimiento característico, exactamente como sucede con una bala en el momento preciso en que dispara: recorre una trayectoria inexorable una vez proyectada contra el enemigo."36
Tampoco puede ser envainada.37 Mishima advierte que si se la enfunda sin haber realizado su cometido la espada japonesa es derrotada y humillada.38

En un párrafo sumamente sugerente el autor dice que la acción es una fuerza que se lanza a un objetivo, es como un ciervo que ignora su encanto en su veloz carrera.

"Por lo general la belleza no tiene tiempo de conocer su propio encanto. Incluso se podría afirmar que es en esa falta absoluta de conciencia de sí misma en donde la belleza asume su forma más pura y esencial."39
Para él la belleza es efímera y solo puede ser captada por el arte plástico que en verdad se escinde de la realidad y así puede subsistir en este mundo. Esa belleza fugaz en el iai, movimiento del kendo, es el instante que se revela la belleza masculina, esa es la belleza de los antiguos guerreros. El ritual indica mantener la mano izquierda sobre la funda de la espada desenvainar la espada con la derecha se la desenvaina y con gesto amplio y fuerte de un solo movimiento se mata al adversario. En el porte se dibuja la belleza de la bravura. La esencia de la acción es donde se aprecia la belleza masculina que existe solo en lo trágico especialmente en el instante final en que se arriesga la vida.

Su intención al crear la Sociedad de los Escudos era volver a encender la llama del espíritu de los guerreros que en el Japón moderno estaba desapareciendo. Estimaba que la prosperidad económica había transformados a los japoneses en comerciantes.40

Interpretaba que el término militar se había convertido en un tabú para el Ejército de Defensa Nacional Expresando:

"Por si eso fuera poco la expresión 'marchar' ha sido reemplazada por 'avanzar' dado que nuestra pacífica Constitución se evita todo lo que pueda recordar al militarismo."

La mentalidad japonesa de postguerra para Mishima había perdido fuerza e identidad. Mishima cometió seppuku, el 25 de noviembre de 1970 al modo ritual de los antiguos samurai, cuando se encontraba en la plenitud de todo lo ansiado por un artista. Mishima sostiene que la belleza de la acción está unida a la imposibilidad de repetición. Eso es el seppuku. Todo en el marco de la belleza de la acción, el honor y dignidad del samurai, dado que el suicidio no está permitido en el budismo.

Mishima y la búsqueda de la felicidad

El desconcierto, la ambigüedad y la contradicción parecen connaturales al destacado autor. Para qué buscar lógica cuando esta no pertenece al ámbito de los artistas geniales. La creación se manifiesta en un nivel de conciencia que desconoce de estructuras y definiciones. Sacar conclusiones de por qué conjugaba determinados sucesos y a la vez manifestar lo contrario estimo que no hubo por parte de Mishima interés de dilucidarlo.

Se lo ha definido a Mishima como nihilista, como se dice en Yukio Mishima y la Escritura Silenciosa en que se habla del nihilismo activo.41 Podría ser, si relacionamos al zen con las artes marciales, aunque siempre quedaría la duda si las artes marciales están en conjunción con la espiritualidad budista o se lo relaciona con el entrenamiento mental que debe tener el samurai en los monasterios Zen, lo que no sabría a ciencia cierta si cabe o no la espiritualidad en dicho ámbito. También vale considerar si los términos nietzscherianos tales como nihilismo activo y /o pasivo de una perspectiva occidental se compadecen con la mentalidad oriental, y con un hombre, Mishima, que pareciese estar interesado en la salvación por los votos de Amida como lo expone en su cuento "El sacerdote y su amor."

Apartando el análisis de su obra literaria que es arte e imaginación sin dejar de tener en cuenta que su pensamiento racional puede ser una mostración, tal vez, de sus creencias mas profundas, me dirigiré a la relación del autor japonés y su relación con el budismo. Es verdad que Mishima se siente atraído por el budismo y de hecho reconoce que se dedica a su estudio. En una carta a Kawabata le comenta:

"Desde el último verano comencé a interesarme por el budismo, leí toda clase de libros sobre el tema, que me cautiva cada vez más. Nada procuró tanto placer filosófico a los intelectuales, tanto miedo y embriaguez a la gente común. La novela moderna¿ha llegado, siquiera una vez a producir simultáneamente ese doble efecto? En este sentido me gustaría recoger algunas migajas de la enseñanza búdica."42

Cuando menciona a la gente común seguramente se refiere al conocimiento del budismo de la Tierra Feliz, tanto el Tendai como el Shingón eran cultos reservados a los nobles y el Zen no estaba al alcance del pueblo por los esfuerzos de meditación y concentración que exigía.

Hay algunas ideas que se pueden inferir de ese párrafo, es que recién en el año 1964 que declara estar estudiando budismo cuando supuestamente con anterioridad se habrá adentrado en los textos de las artes marciales. Con lo cuál me surge la inquietud y recelo de que hasta ese momento no conocía las enseñanzas de Sakyamuni. También le comentó a Kawabata:

"Así el otro día habría querido hablarle del himno compuesto por Genshin para la recepción de los fieles en el Paraíso de Buda, y preguntarle su opinión al respecto. Dice el texto:

"La cabeza inclina y las manos unidas
imploro, con el corazón gozoso , la entrada en la Tierra
Pura
oigo ya desde el Poniente
el eco lejano de las melodías y los himnos
veo ya, en los confines de las montañas verdes
brillar nubes de luz.

Esta visión luminosa de la agonía me parece a la vez deseable, noble y bella. Se acerca el verano, más enceguecedor que nunca, con su cortejo de epidemia, hambrunas y mortandad. Se diría que un verano así debería favorecer la aparición de un cielo, aún en Tokio, de esta visión de la Tierra Pura contemplada por Genshin en éxtasis."43

Mishima indica su interés por la doctrina por la doctrina de la Verdadera Tierra de la Felicidad (Jodo Shin-shu), en ella se aconseja a los devotos de Amida que en el momento de la muerte se repita su nombre e se incline la cabeza hacia el Oeste donde está localizado el paraíso del Buda. Además en los sutras se hace referencia a melodías y a un bello panorama que sin duda atrae la atención de Mishima.

La referencia a la luz es una característica de Amida, que preside la Tierra Pura, como la Luz Infinita (Amithaba). La agonía en estas condiciones para Mishima es deseable, noble y bella. Al gran amante de la belleza y el honor la muerte pensando en una Tierra Feliz lo atrae, es una brisa de frescura ante el enigma propuesto por el zen y el vacío (sunyata). Es la imagen del Buda que invita a la felicidad en el otro mundo. El gran devoto de la muerte siente su finitud y anhela un descanso feliz enmarcado en la belleza. Cuando hallé el cuento "El sacerdote y su amor"44 me impresionó el profundo conocimiento que Mishima tiene de los sutras de la Tierra Feliz.

En la primera línea de su cuento comienza citando a Eshin, así llamado porque vivió en Eshin-ni, Yokohama, aunque es más conocido por Genshin (942-1017) al cual me he referido en párrafos anteriores. La obra Ojoyoshu (Principios esenciales del renacimiento en la Tierra Pura) fue escrita entre 984-985. Mishima se refiere a esta obra cuando cita a la Esencia de la Salvación. Genshin afirma que la meditación tanto como la repetición del nembutsu es la práctica más excelente y simple del cultivo espiritual para alcanzar la Tierra Feliz (Jodo).

Para la gente común es más entendible captar un mundo de lujosa belleza como se describe en los textos, que la tediosa lectura de la literatura de otras escuelas budistas donde las paradojas y abstracciones es la línea común a todas ellas tal el caso de los mondo y los koan propios de la madhyamaka. Amida reside en el paraíso del oeste y los libera de los sufrimientos de esta vida. Su propuesta es la liberación por un simple acto de fe45 y devoción.

Las enseñanzas de Genshin influyeron a Honen, considerado el primer patriarca del Jodo Shin en Japón. Sin duda Mishima conocía profundamente estas enseñanzas dado que son parte primordial del cuento. El Ojoyoshu, de Genshin está basado en las descripciones de los sutras, cual cuadros se representan los sufrimientos así también como la felicidad en el Paraíso de Amida. Esos textos donde todo es esplendor y bienaventuranza, y especialmente belleza, pudo ser un incentivo para que Mishima escribiese el cuento El sacerdote y au amor.

Comienza de esta manera:

"De acuerdo con La esencia de la Salvación, de Eshin, los Diez Placeres no son nada más que una gota de agua en el océano comparados con los goces de la Tierra Pura. El suelo es, allí, de esmeralda y los caminos que la cruzan, de cordones de oro. No hay fronteras y su superficie es plana. Cincuenta mil millones de salones y torres trabajadas en oro, plata, cristal y coral se levantan en cada uno de los precintos sagrados. Hay maravillosos ropajes diseminados sobre enjoyadas margaritas. Dentro de los salones y sobre las torres una multitud de ángeles tocan eternamente música sagrada y entonan himnos de alabanza al Tathagata Buda. Existen grandes estanques de oro y esmeralda en los jardines para que los fieles realicen sus abluciones. Los estanques de oro están rodeados de arena de plata y los de esmeralda, de arena de cristal. Hay plantas de loto en las fuentes que brillan con mil fuegos cuando el viento acaricia la superficie del agua. Día y noche el aire se colma con el canto de las grullas, gansos, pavos reales, papagayos y kalavinkas de dulce acento que tienen rostros de mujeres hermosas. Estos y otras miríadas de pájaros cien veces alhajados elevan sus melodiosos cantos en alabanza a Buda. (Aun cuando sus voces resuenen dulcemente, esta inmensa colección de aves debe resultar extremadamente ruidosa)."

"Una mesa con siete joyas, sobre cuya resplandeciente superficie se encuentran siete recipientes colmados por los más exquisitos manjares."46

He querido transcribir textualmente el inicio del cuento para señalar las descripciones que están íntimamente relacionadas con los sutras del Amidismo. Existe una gran semejanza con el Amitayur Dhyana Sutra (kan muryojukyio)47, donde la visualización es el método esencial para la meditación y consiguientemente de liberación.

En este sutra el Buda les aconseja a Ananda y a la reina Vaidehi que visualicen la Tierra Pura con los árboles adornados con joyas. Advierte que se debe visualizar cada uno de ellos y luego formar una imagen de siete filas de árboles, cada uno de ocho mil yojanas de alto y cada uno adornado con siete enjoyado con flores y hojas. Cada flor y hoja tiene los colores de varias joyas. Las redes espléndidas de perlas cubren los árboles. Entre estas siete filas de redes que cubren cada árbol hay quinientos kotis de palacios adornados por flores exquisitas, donde niños celestiales moran naturalmente. Joyas diversas se entremezclan produciendo los más hermosos colores.

Uniformemente arregladas están las hileras de estos árboles adornados con joyas. Entre las hojas aparecen las maravillosos capullos que espontáneamente dan los frutos de las siete joyas. Cada hoja es de veinticinco yojanas tanto en la longitud como en la anchura. Como los ornamentos celestes, las hojas son de mil colores y cien modelos. Además el Buda les advierte a Ananda y a Vaidehi que después de que hayan visto estos árboles, visualicen cada detalle: los troncos, ramas, hojas, flores y frutas, y que su visión de todos ellos sea clara y distintiva una de otra.

En la Cuarta Meditación del mismo texto pueden ser comparados pasajes muy similares a los expuestos en el cuento. Se describe, en la sexta meditación, muy detalladamente las bellezas de las joyas y galerías en un número de 5.000.000 000 (cinco mil millones)48donde también hallamos otra analogía con el texto de Mishima, además se habla de músicas que emiten instrumentos musicales y los pájaros que allí habitan. Mishima con un sentido irónico dice:

" [...] miríadas de pájaros cien veces alhajados elevan sus melodiosos cantos en alabanza a Buda. Aún aunque sus voces resuenen dulcemente, esta inmensa colección de aves debe resultar extremadamente ruidosa."49

Numerosas y reiterativas son las alusiones a los sutras en lo que concierne al lujo, resplandor, esencias de refinado perfumes y la contemplación del Buda como propósito último de la visualización. En el cuento "El sacerdote y su amor", el sacerdote es descrito como compasivo con los nobles y poderosos, reflexionando que era muy difícil transmitirles a las gentes que los placeres eran sueños vacíos. En este caso la palabra placer no tiene ninguna semejanza con felicidad, dado que se permanece en el angustioso y sufriente devenir, el samsara, el mundo material.

El sacerdote no tenía tentaciones, su cuerpo enjuto revelaba la austeridad de su vida. Mishima describió que sus huesos apenas estaban recubiertos por carne, añadiendo que lo propio sería que se alimentase de los frutos de la Tierra Pura. El tema de sus sueños nocturnos siempre lo proyectaban a la Felicidad de una Tierra que se esfumaba al despertar.

El cuento habla de que al anochecer el sacerdote caminó hasta el lago de agua totalmente calma y comenzó a contemplarla. El Amitayur Dhyana sutra indica que debe lograrse la visión del agua, ver una imagen clara y fija, no permitiendo que el pensamiento se disperse.50

En otro párrafo se hace mención a que el sacerdote invoca "el sagrado nombre" lo que significa el nembutsu (Namu amida butsu) en el budismo Shin.

Ante la aparición de la concubina su mente que estaba serena comenzó a agitarse, 'lo que había estado oculto y al acecho en su interior', no era otra cosa que volver al mundo de la realidad relativa del que habla Nagarjuna. Significaba estar sumergido en los fenómenos transitorios, nuevamente se encontraba en el mundo de la interdependencia. La mujer que hizo renacer otra faz del corazón del sacerdote, ella también era devota de Amida y su Tierra Pura, cansada de la superficialidad de la vida en la corte coincidía con que había llegado la época de los últimos Días de la Ley.

Creo que haciendo un análisis en el contexto de la Tierra Feliz y del budismo en general, en primer lugar podemos entrever que el renacimiento del lado oscuro podría ser la activación de las vasanas, y cuando de se refiere a los Últimos Días de las Ley es una referencia a Mappo.

No es de sorprender que en época del surgimiento de los samuráis ellos no fuesen muy instruidos y la figura de Amida, compasiva aún con los malos51, logró que muchos de ellos se abandonasen a la piedad de Amida en el momento de su muerte.52

No se puede desconocer la relación entre los samuráis y el Zen, especialmente en lo que se refiere al cultivo de la mente, sin embargo no deja de permanecer en un foco de sombra como se interacciona la idea de no violencia (ahimsa) y la guerra. Tal vez el contacto esté centrado en la concentración y no en otros fundamentos como el de la no violencia.

Podría ser el producto de su formación en las artes marciales o su propia compulsión lo que llevó a Mishima a diagramar su muerte con tanta anticipación. El encontraba en el seppuku la atracción del enigma y el acto final culminante del honor. Apelo al Hagakure53 para subrayar la temática de la muerte:

"El Señor Naoshige tenía por costumbre decir: La vía del samurai es la pasión de la muerte. Incluso diez hombres son incapaces de desviar a un hombre animado de tal convicción".

Volviendo a la literatura sin duda el cuento en sí es bello y merece ser leído como la obra de un gran artista. Tal vez mi análisis rompa el encanto de su ficción aunque mi intento es solamente mostrar que Mishima posiblemente al igual que otros samuráis buscó refugio en Amida y su compasión. Estimo que tal vez en el caso de Mishima la Tierra Pura fuese un profundo anhelo de refugiarse en el Voto de Amida de salvar a todos los que están en el mundo del samsara. Al dolor es más atractivo transmutarlo por Felicidad (Shukka) como esperanza al final del camino especialmente si este es por seppuku. En la más estricta tradición samurái con Masakatsu Morita como su asistente (Kaishaku) de 23 años que a la vez era supuestamente su bello amante (shudo) el gran escritor cometió seppuku.


Notas


1 Mishima Yukyo, Lecciones espirituales para jóvenes samurai, Editora Nacional. Madrid. 2000. 17
2 Grinder J - Bandler. R., De Sapos a Príncipes, Nuevo Extremo. Argentina 2007, 35
3 Ibid., 36
4 Ibid. Yasunari Kawabata- Yukio Mishima Correspondencia. (1945-1970). Emece. Buenos Aires 2003. Carta dirigida por MishimaYukio a Kawabata Yasunari ,10 septiembre 1951. Y Carta de Mishima a Kawabara. 1º de noviembre de 1956., 110
5 Ibid., 17
6 Correspondencia. (1945-1970), Carta dirigida por MishimaYukio a Kawabata Yasunari .10 septiembre 1951. Emece. Buenos Aires. 2003, 86
7 Ibid. Carta de Mishima desde Brasil a Kawabata. 13 de febrero 1952., 90
8 Ibid. Carta de Kawabata a Mishima. 21 de marzo de 1957., 114
9 Ibid., 17
10 Ver Schwentker Wolfang. Los samuráis. Alianza . Madrid 2006., 123.
11 Michel Random visitó varias veces Japón. Conoció a Yukio Mishima, lo entrevistó y visitó su casa de Tokio, en 1968. Random narró su encuentro en su libro "La estrategia de lo invisible", Eyras, Madrid, 1988.
12 Se pueden escuchar las opiniones políticas de Mishima en archivo directo www.youtube.com.com/watch?y=IasOkulcDQk.
13 Nihonji, I, 131
14 Mishima, Yukio, Lecciones espirituales para jóvenes samurais, Editora Nacional Madrid. 2002, 21
15 Ibid., 22
16 Carta de Kawabata a Mishima, 27 de mayo 1961., 152
17 Ibid. 30 de mayo 1961., 163
18 Ibid., 23
19 Ibid., 22
20 Ver King , Winston. Zen and the way of the sword: Arming the samurai psyche, Oxford University. 1993. New York. 1993., 3
21 Daidoji Yusan. El Libro de los cinco anillos. Versión Thomas Clerly. Arca de la Sabiduría. 1996. Madrid., 17
22 Ibid., 20-21.
23 Ibid., 119-120
24 Correspondencia. (1945-1970), Yasunari Kawabata- Yukio Mishima. 2ª Ed. 2005, 187
25 Mishima, Yukio ; Lecciones espirituales para jóvenes samurai, 103
26 Hagakure significa "Oculto bajo las hojas", obra de Yamamoto Yosho, un ronin retirado, que luego de la muerte de su daimio en el 1700, le fue negado acompañar a su protector por medio del suicidio, decidió hacerse monje y habitar en la soledad del bosque. Tashiro Tsuramoto diez años más tarde emprendió la empresa de compilar las palabras del ermitaño, el resultado fue el Hagakure la primera edición se remonta a 1710
27 Hagakure. Ediciones Obelisco. Trad. Francis García. España 1989. p. 1
28 Ibid. p. 2
29 De este Bushido, de Nitobe, existen en español varias ediciones, todas ellas relacionadas con la primera, traducida del inglés por el general Millán Astray. En el prólogo a la edición de 1941, este militar reconoce que se inspiró en su filosofía y quedó influido por ella cuando escribió el "decálogo" de la Legión Española, cuerpo voluntario fundado por él, que ha hecho famoso el grito como el de "¡Viva la Muerte!." El tema de la muerte está en paralelo con la tragedia clásica española. El propio Mishima, gran entusiasta y entendido del Siglo de Oro, se refirió al "espíritu samurai" de los hidalgos españoles.
30 Ver Winston L. King. The Zen and The way of the sword. Oxford University Press !993 New York, 127
31 Daidoji, Yuzan. El Código del samurai. Para la edición en español se realizó un acuerdo con la Japan Foundation. Arca de la sabiduría.1998. España, l9
32 Ibid., 20
33 Ibid., 37
34 Debemos tener en cuenta que. la dinastía imperial japonesa en su mito fundacional aparece como de origen divino. El general Douglas McArthur luego de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial y durante la ocupación, obligó al emperador Hiro Hito a abdicar de su condición divina. Debía dejar de ser un dios. Para los nuevos tiempos democráticos quitarle la sacralizad al Emperador era un cambio trascendental. Para Japón fue una tragedia el destruir las más antiguas tradiciones y mitos fundacionales.
35 Mishima, Yukio, Lecciones espirituales para jóvenes samurai, 76
36 Ibid., 77
37 Ibid., 76
38 Ibid., 77
39 ibid., 103
40 Ibid., 68
41 Ontiveros, Jose Luis, Yukio Mishima y la Escritura Silenciosa. El hilo de Ariadna 1, 97
42 Correspondencia. Op. Cit. Carta de Mishima a Kawabata, 17 de octubre de 1964, 165
43 Ibid . Carta de Hiraoka Kimitae (Mishima) a Kawabata. 15 de Junio de 1946., 55
44 Mishima Yukio, Muerte en el estío y otros cuentos. Trad. M. Ruiz Guiñazú. Monte Avila Ediciones, para países de habla castellana Venezuela. 1969.
45 En cuanto a la palabra fe (shinjin) y el significado que implica ver García Daris, Liliana. Tannisho: El misterio de la compasión. Epimelia. Año XIV- NNº 27-28. También de la misma autora Las Imágenes del vacío. Consideraciones sobre un punto de Encuentro. Epimelia, Año XIII, NNº 25-26.
46 Ibid, 51-52
47 Amitayur Dhyana Sutra, 12
48 Ibid., 14
49 Mishima Yukio, Muerte en el estío y otros cuentos, 51
50 Amitayur Dhyana Sutra. II, 10
51 Ver Garcia Daris, Liliana. Tannisho: El misterio de la compasión. Epimelia. Año XIV NNº 27-28; 203- 232
52 Ver García Laris, L. La imágenes del vacío, consideraciones sobre un punto de encuentro. Epimelia. Año XIII- NNº 25-26; 185-208.
53 Ver Hagakure op. cit.; 24.




LILIANA GARCÍA DARIS, escritora, orientalista e investigadora universitaria argentina especializada en Budismo e Hinduismo. Egresada de la Universidad del Salvador de la Facultad de Filosofía distinguida con Diploma de Honor en mérito a sus calificaciones. Ha sido becada en numerosas oportunidades para perfeccionar sus conocimientos en diversos países de Extremo Oriente. Ha recibido en Japón beca de la Japan Foundation (Fundación Japón), en Corea beca otorgada por la Academia de Estudios Coreanos y posteriormente por la Korean Foundation (Fundación Corea). Ha sido invitada por la Universidad de Ciencias Sociales de la Universidad de Hanoi. Vietnam. Durante su estadía en estos países cursó estudios de post grado en varios países de Asia. Es Profesora titular en la Escuela de Estudios Orientales de las cátedras "Filosofías y religiones de la India" "El budismo y su expansión en oriente", Literatura clásica de la India. Es Profesora de la Maestría en Relaciones Internacionales con orientación Asia-Pacífico de la Universidad Nacional de la Plata --Profesora Visitante de la Universidad Católica de Salta e Investigadora del Instituto de Estudios de Asia y América de la Universidad de Dankook. República de Corea. Es miembro del Centro de Investigaciones en Filosofía e Historia de las Religiones (Cifhire); el Instituto de Extremo Oriente de la Universidad Católica de Salta; el Consejo Asesor sobre Asia-Pacífico del Instituto de Política Exterior de la Fundación Novum Millenium) y del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Ha sido invitada por el Gobierno de la India; la Dirección de Asuntos Internacionales de la Comisión Estatal de Ciencia y Tecnología de la República Popular China y otras universidades de países asiáticos para dar cursos y conferencias así también como a participar en Congresos y Seminarios Internacionales. "Award 2002" otorgado por la Embajada de la India por la contribución a la difusión de la Cultura de la India y por fortalecer la relación bilateral entre ambos países. Es Autora de diversos libros y artículos publicados en el país y en el exterior.

Christian G. Binderfeld

Revista de Letras, Ideas, Artes y Ciencias.

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